El proyecto contempla dos videoinstalaciones principales y fotografías que dialogan con registros fotográficos de esos mismos videos, proyectados sobre diferentes lugares y superficies. Los videos hablan de un pasar, de una transición, de la no permanencia y su contraposición con la pesadez humana y su forma de expresarse.

Videoinstalación 1: Recinto aislado por sus características técnicas y formales. Recrea un paisaje desolado, compuesto por cal, ramas de arboles fundidas con caños de construcción y cables saliendo de la cal que se entrelazan con estos elementos. Al ser inmersivo el video se proyecta de piso a techo. El sonido ambiental será a través de surround 5.1 y se reproduce todo alrededor de la sala, por otro lado a través de auriculares se escucha mi voz susurrando al oído.

Videoinstalación 2: compuesta por un cubo-proyector, el cubo en sí es reflectante, compuesto de aluminio pulido y deforma el reflejo de los espectadores. Este cubo también proyecta un video en el plano inferior donde hay agua contenida por arena. El agua funciona como un elemento para transformar el video, con sus ondulación y refracción.

A través de una atmósfera y una sensación externa pero inmersiva se genera interioridad e introspección, que de cuenta de la transitoriedad de la vida, la muerte y sus ciclos continuos.

Instalación II
Instalación I
Resplandor ciclópeo
El imperio de las luces
Monumento a la nada